Otros efectos del embarazo o cómo las células del bebé pueden modificar el cuerpo de su madre

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Una de las cosas que me resultan más apasionantes de la psicología perinatal, es la concepción e implicaciones de la visión interdisciplinar. Trabajar en un campo que implica conocer los nuevos hallazgos en neurobiología, medicina de la salud reproductiva, intervención clínica y/o psicosocial y muchos otros; es para mi una fuente constante de motivación y aprendizaje continuo. Una búsqueda de las mejores preguntas y herramientas tanto para mi trabajo con familias, como para la formación de otros profesionales.

Hoy os reseño brevemente algunos hallazgos recientes,  sobre un efecto poco conocido del embarazo, en el organismo de la madre.

Microquimerismo fetal, este es el término designado por los genetistas para hablar de “la invasión” de células del bebé al cuerpo de la madre, durante el embarazo.  Este proceso común entre los mamíferos, podría tener un significado evolutivo e implicaciones en la salud materna, tal y como lo detallan algunas investigaciones.

Es impactante conocer cómo el potencial de éstas células “migrantes” para convertirse en cualquier tipo de tejido, podría jugar un papel fundamental en los órganos y sistemas relacionados con la supervivencia fetal. Entre ellos se han detectado en el sistema inmunitario materno, en la tiroides (probablemente relacionadas con el metabolismo, el mantenimiento de la temperatura corporal en el postparto), en los pechos (posiblemente contribuyendo a la preparación de éstos para la lactancia) y en los circuitos cerebrales implicados en el desarrollo de las conductas de vinculación.

Los primeros descubrimientos en esta área surgieron hace algunos años, a partir de los hallazgos de ADN masculino en mujeres. Posteriormente los estudios han llegado a detallar que este proceso  de transferencia celular, puede ocurrir incluso solo 7 semanas después de la implantación. Sin embargo, no existe precisión y acuerdo respecto a cómo el cuerpo de la madre “negocia” con estas células a largo plazo; se ha sugerido que al igual que influyen positivamente en el bienestar fetal, en el caso del sistema inmunológico  podrían conducir a una mayor vulnerabilidad o predisposición de la madre a algunas enfermedades.

Mas información aquí.

El impresionante cerebro de las madres

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Tal y como señalaba recientemente una investigación realizada en la UAB y de la cual se hacían eco diferentes medios de comunicación, la maternidad produce cambios importantes en la estructura del cerebro.  En la misma línea, hoy he encontrado por casualidad una publicación algo más antigua que me ha llamado la atención; la misma se titula Cómo la maternidad puede hacerte más inteligente.  

Este artículo basado en un estudio de 2010, propone que durante el embarazo los cambios en el cerebro, especialmente los relacionados con el reconocimiento de las emociones y los entornos hostiles, permiten tanto la conexión emocional como la protección del bebé recién nacido. Hasta aquí nada nuevo, excepto porque dichos cambios se han evidenciado en el tamaño y actividad de las neuronas del área preóptica medial en el hipotálamo y en la superficie de las dendritas del hipocampo. Estas últimas aumentan además, la capacidad de aprendizaje y la memoria.

Estos hallazgos no dejan de ser impactantes sumados al ya conocido papel de hormonas como la oxitocina, en la vinculación afectiva madre/padre/bebé. En conclusión, todavía tenemos mucho que aprender sobre el impresionante cerebro de las madres.

El olor de los recién nacidos

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El olor de los recién nacidos activa los mismos centros de recompensa que las drogas. Así titula un medio de difusión, un artículo donde se recoge una investigación  realizada en el año 2013. En la misma se plantea que el olor del bebé es un mecanismo neurobiológico relacionado con el vínculo temprano. En este estudio se presenta como principal conclusión, que el contacto con el olor del bebé activa los circuitos del cerebro asociados con la recompensa; con mayor fuerza en mujeres que son madres que en las que no los son. Como pregunta los autores plantean si la causa son los cambios neuroendocrinos que se producen tras el parto o si es posible que sea una vía de recompensa biológica al cuidado y la crianza temprana.

Neurología y depresión postparto

Nuevo estudio señala las importantes diferencias entre la depresión postparto y otros trastornos depresivos mayores. Las resonancias magnéticas indican hipoactivación de la amígdala en los casos de depresión postparto, en contraste a la hiperactivación que suele presentarse en mujeres con ansiedad o depresión y que no han dado a luz. Estos hallazgos sugieren la necesidad de mayor investigación y cambios en el tratamiento y las clasificaciones diagnósticas actuales. Aquí el enlace del medio que hace divulgación de la investigación y aquí la investigación original.