“La infertilidad detuvo mi vida”

Hoy os dejo este vídeo elaborado por La Red Nacional de Infértiles. Me ha resultado muy interesante porque creo que resume a la perfección, los estados emocionales que puede atravesar una mujer mientras se encuentra en la búsqueda de un embarazo que no llega.

Tanto la infertilidad como la esterilidad producen un impacto importante en la vida de las mujeres y sus parejas, existe una sensación de pérdida de control que muchas veces se acompaña de sentimientos de tristeza, rabia, impotencia y culpa. En algunos casos se presentan igualmente síntomas de estrés, ansiedad y/o depresión.

Para algunas parejas tomar la decisión de recurrir a tratamientos de reproducción asistida y mantenerse en ellos pese a los costos emocionales, físicos y económicos que conlleva, implica el afrontamiento de múltiples situaciones de tensión con una alta carga emocional. Vivir incluso dentro de “ciclos” de expectativas, ilusión, miedo y tristeza. Considerar las diferencias individuales en este punto es fundamental; de la misma forma como cada persona tiene una historia vital diferente y unas respuestas emocionales diferentes, también son distintas sus necesidades, expectativas y sus recursos de afrontamiento.

Pensar la intervención en este campo, como durante los procesos de reproducción asistida, es un trabajo complejo. Es indispensable no centrarse en los discursos psicopatológicos, si bien se ha de reconocer y tratar la presencia de síntomas. Igualmente es necesario conocer, sostener y orientar las diferentes formas de afrontamiento en función de las características personales y los recursos psicosociales. Ofrecer apoyo psicoterapéutico a la frustración, a la decepción, a la rabia, a la tristeza, a las dificultades en la relación de pareja (si se presentan); parte de nuestro trabajo como psicologas/os perinatales consiste de forma esencial, en promover la salud emocional y fomentar la resiliencia.

Día mundial de la salud mental materna

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Hoy 3 de mayo, es el día escogido para la campaña de visibilización sobre la importancia de la salud mental materna y el necesario reconocimiento a nivel social, sanitario y político de sus implicaciones.

Sin desconocer ni minimizar las diferentes causas de vulnerabilidad biológica, psíquica y social (cambios endocrinos, disfunciones tiroideas, historia vital, antecedentes de trastornos emocionales, violencia de pareja, trauma y otros);  en la presencia de sintomatología de estrés, ansiedad y/o depresión (no se refiere este post a otras condiciones clínicas que se abordarán posteriormente) durante el embarazo y el postparto, observemos otras circunstancias más cotidianas, menos visibles.

Recordemos la poca educación en salud sexual y reproductiva que impera, la soledad con la que muchas mujeres viven sus embarazos y puerperios. Reflexionemos sobre la agresividad de algunos tratamientos de reproducción asistida, sobre la violencia de muchos partos.  Pensemos en los pocos recursos sanitarios destinados a la atención ante las primeras manifestaciones de un problema, en la escasez de redes sociales de apoyo cuando algo no va bien.  No olvidemos que para la mayoría de madres la conciliación laboral y familiar es más que complicada; que el ritmo de las exigencias sociales no tiene nada que ver con la necesidad de protección a la madre, al bebé, a la pareja, a esa familia que surge.

Empecemos en este día, a hacernos más preguntas.

#AEEPconlaSaludMentalMaterna

#maternalMHmatters

#SaludMentalMaternaImporta

Otros efectos del embarazo o cómo las células del bebé pueden modificar el cuerpo de su madre

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Una de las cosas que me resultan más apasionantes de la psicología perinatal, es la concepción e implicaciones de la visión interdisciplinar. Trabajar en un campo que implica conocer los nuevos hallazgos en neurobiología, medicina de la salud reproductiva, intervención clínica y/o psicosocial y muchos otros; es para mi una fuente constante de motivación y aprendizaje continuo. Una búsqueda de las mejores preguntas y herramientas tanto para mi trabajo con familias, como para la formación de otros profesionales.

Hoy os reseño brevemente algunos hallazgos recientes,  sobre un efecto poco conocido del embarazo, en el organismo de la madre.

Microquimerismo fetal, este es el término designado por los genetistas para hablar de “la invasión” de células del bebé al cuerpo de la madre, durante el embarazo.  Este proceso común entre los mamíferos, podría tener un significado evolutivo e implicaciones en la salud materna, tal y como lo detallan algunas investigaciones.

Es impactante conocer cómo el potencial de éstas células “migrantes” para convertirse en cualquier tipo de tejido, podría jugar un papel fundamental en los órganos y sistemas relacionados con la supervivencia fetal. Entre ellos se han detectado en el sistema inmunitario materno, en la tiroides (probablemente relacionadas con el metabolismo, el mantenimiento de la temperatura corporal en el postparto), en los pechos (posiblemente contribuyendo a la preparación de éstos para la lactancia) y en los circuitos cerebrales implicados en el desarrollo de las conductas de vinculación.

Los primeros descubrimientos en esta área surgieron hace algunos años, a partir de los hallazgos de ADN masculino en mujeres. Posteriormente los estudios han llegado a detallar que este proceso  de transferencia celular, puede ocurrir incluso solo 7 semanas después de la implantación. Sin embargo, no existe precisión y acuerdo respecto a cómo el cuerpo de la madre “negocia” con estas células a largo plazo; se ha sugerido que al igual que influyen positivamente en el bienestar fetal, en el caso del sistema inmunológico  podrían conducir a una mayor vulnerabilidad o predisposición de la madre a algunas enfermedades.

Mas información aquí.

El impresionante cerebro de las madres

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Tal y como señalaba recientemente una investigación realizada en la UAB y de la cual se hacían eco diferentes medios de comunicación, la maternidad produce cambios importantes en la estructura del cerebro.  En la misma línea, hoy he encontrado por casualidad una publicación algo más antigua que me ha llamado la atención; la misma se titula Cómo la maternidad puede hacerte más inteligente.  

Este artículo basado en un estudio de 2010, propone que durante el embarazo los cambios en el cerebro, especialmente los relacionados con el reconocimiento de las emociones y los entornos hostiles, permiten tanto la conexión emocional como la protección del bebé recién nacido. Hasta aquí nada nuevo, excepto porque dichos cambios se han evidenciado en el tamaño y actividad de las neuronas del área preóptica medial en el hipotálamo y en la superficie de las dendritas del hipocampo. Estas últimas aumentan además, la capacidad de aprendizaje y la memoria.

Estos hallazgos no dejan de ser impactantes sumados al ya conocido papel de hormonas como la oxitocina, en la vinculación afectiva madre/padre/bebé. En conclusión, todavía tenemos mucho que aprender sobre el impresionante cerebro de las madres.

Parentalidad positiva desde el periodo prenatal

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Parentalidad Positiva

Un tema en el que vengo trabajando desde hace algún tiempo (he de reconocer que sobretodo influenciada por el maravilloso grupo de investigación del que hago parte), es la parentalidad posititiva como un continuo que se inicia en el periodo prenatal.

Si entendemos la parentalidad positiva como todas aquellas acciones de crianza destinadas al favorecimiento del desarrollo infantil, nos encontramos con principios y necesidades que van desde el área emocional, pasando por el desarrollo social, hasta el cognitivo. Especialmente importante el desarrollo de vínculos afectivos estables, cálidos y protectores; estos amparan y potencian todas las demás áreas. Durante el periodo pre y perinatal observamos que madres y padres más vinculados con su bebé, con una mejor adaptación al embarazo y con mayor cantidad de recursos psicosociales (redes de amigos, grupos de ocio, profesionales de confianza), establecen mejores pautas de cuidado, promoción de la salud y promoción del apego materno infantil.

En los talleres que he tenido ocasión de dar dentro de la investigación que actualmente llevo a cabo, señalo algunos principios básicos de parentalidad positiva prenatal que considero fundamentales. Estos son:

  • Promoción de la salud mental materna durante el embarazo y el post-parto. Dentro de la literatura científica y desde la experiencia clínica, se conocen los importantes efectos de la depresión, el estrés crónico y la ansiedad durante el embarazo y el post-parto.
  • Promoción del vínculo prenatal. Como ya he comentado anteriormente, el vínculo desarrollado durante el embarazo permite que madre y bebé “conecten” con mayor facilidad en el postparto temprano; también facilita que el padre se involucre en la crianza temprana más allá de las tareas logísticas. Pensar en el bebé, preparar las cosas para él, hablar sobre él, imaginar la vida a su lado, hacen que éste sea real y lo encadena dentro de la narrativa familiar.
  • Fortalecimiento de la relación de pareja o de la familia de origen y la red social, si no hay una relación de pareja. Cuidar de un bebé es una tarea que nunca debería afrontarse en solitario, todas las madres necesitamos ser cuidadas y amadas para facilitar el cuidado y el amor hacia nuestros bebés; de aquí la importancia de los lazos afectivos y el apoyo de la familia y los amigos, en madres con pareja y especialmente en aquellas que no la tienen.
  • Conocimiento de la transmisión intergeneracional de los patrones de apego y crianza. Para decidir que tipo de madre y/o padre quiero ser, primero debo conocer y analizar mi propia historia.
  • Toma de decisiones informadas respecto al parto, nacimiento y lactancia. Preparar un plan de parto puede ser un importante momento para la pareja, es además una herramienta de empoderamiento para la madre quien puede decidir donde y cómo desea parir. Igualmente, conocer los beneficios y los mitos asociados a la lactancia materna ya durante el embarazo, permite tomar decisiones informadas y buscar ayuda de forma oportuna si es necesario.
  • Conocer la diferencia entre los estados emocionales cambiantes durante el embarazo y el post-parto y el desarrollo de síntomas de ansiedad y depresión.
  • Conocer de los efectos nocivos en el desarrollo prenatal de ciertos tóxicos presentes en el suelo, el agua, el aíre y algunos tipos de alimentos, como los pescados con altas concentraciones de mercurio.
  • Conocer mínimamente el proceso de desarrollo del bebé durante los primeros meses. Saber qué podemos esperar puede ayudar a reacomodar las expectativas, a disfrutar más, a tener menos prisa y a exigir e hiperestimular menos. Saber cómo funcionan los ritmos de alimentación o sueño nocturno de un recién nacido o un bebé de pocos meses, es un principio fundamental en la crianza y en la salud emocional de muchas/os madres y padres.

Entender que la crianza comienza desde el embarazo, supone un cambio importante a nivel de las interacciones familiares y la formación de los profesionales sanitarios, de la educación y los servicios sociales. La relación entre el bebé, la familia y el contexto vista como un sistema, puede garantizar que incorporar esta perspectiva generaría mejores índices de salud en las familias (sobretodo aquellas con bebés pequeños). Así mismo una reducción importante de costos en salud pública, entre otros aquellos asociados a visitas continuas a pediatría, médico de familia y/o salud mental; tal y como lo detallan datos de países que trabajan hace algunos años en esta línea.